Por: Lorelys M. Lorenzi Rodríguez
Estudiante
de práctica de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo Cuando hablamos
de autoestima, nos referimos a la percepción que tenemos de nosotros mismos y
el valor que nos damos. Cada uno de nosotros percibimos cuáles son rasgos
físicos nos gustan de nosotros mismos, en qué actividades nos destacamos, entre
otros. Además, el autoestima incluye el cómo cómo nos sentimos acerca de
nuestra persona, cualidades, percepciones y valores. En ocasiones, permitimos que agentes externos
influencien nuestra imagen. Ya sea de manera positiva o negativa, hasta donde lo
permitan. Algunos ejemplos
pueden ser: las redes sociales, “influencers”, artistas, pareja, familiares,
compañeros de trabajo, etc. Estos pueden influir en cómo nos percibimos por
dentro y por fuera. De acuerdo con cómo nos percibimos, podemos conocer el
tipo de autoestima que poseemos: Alta
autoestima Se considera con una alta autoestima
a las personas que tienen confianza en sí mismos y suelen tomar decisiones por
ellos. Además, aceptan sus fortalezas y debilidades. Es decir, reconocen las
áreas en las que son buenas, por ejemplo, aconsejando, socializando cómodamente
con extraños, entre otras. Usualmente, estas personas se desenvuelven
fácilmente con otros pares, disfrutan de actividades y respetan las normas
sociales. Se considera con una baja autoestima
a las personas que no poseen la suficiente confianza en sí mismas para tomar
decisiones, se comparan con otros o experimentan inseguridad. Además, suelen
autocriticarse de manera negativa, no aceptan las críticas constructivas,
prefiere complacer a otros que, a sí mismas, se sienten culpables, no se
perdonan o se mantienen a la defensiva.
¿Cómo podemos
trabajar y mejorar la autoestima? 1.
Permiso
para tener pensamientos positivos: al momento en que se presenten pensamientos
negativos, los identificamos y sustituimos por positivos. Por ejemplo, al tener
el pensamiento “yo no puedo”, se puede sustituir por “yo soy capaz”, “yo puedo
con esto y más” o “lo voy a lograr”. El empleo de pensamientos positivos
aumentará la motivación y la creencia de hacer las cosas. 1.
El
empleo de pensamientos positivos aumentará la motivación y la creencia de hacer
las cosas.
2.
Evita
compararse: cada persona
es buena realizando alguna actividad. Por ejemplo, maquillar, cocinar, dar un
consejo, etc. Identificamos cuáles son nuestras áreas de fortalezas y
vulnerabilidades. Al compararnos con otros, perdemos poco a poco el sentido de
amor por uno mismo. Somos capaces de llevar a cabo actividades de tal manera
que no debemos compararnos con otros. 3.Dedicarse
tiempo: la mayoría del tiempo
estamos rodeados de personas y no disfrutamos de nuestra compañía. Es permitido
separar un espacio para nosotros mismo. Lo podemos hacer a través de dedicarnos
amor, palabras de aliento y encontrarse. Podemos designar momentos como ir al
estilista o barbero, comer nuestro helado favorito, ver una película, entre
otras actividades que las cuales verdaderamente disfrutemos.
4.
Aceptarse
tal y como somos: no
somos perfectos y todos somos diferentes. Tu gran poder es ser TÚ. Tenemos
nuestra propia personalidad, habilidades y defectos que nos distinguen como
personas. Es importante que nos recordemos constantemente que somos importantes
y valiosos/as tal y como somos. 5. Asistir
a terapia: en ocasiones
podemos pensar que en terapia solo se trata la ansiedad, depresión o problemas
de conducta. Sin embargo, podemos recibir servicios psicológicos para que,
junto al psicólogo, podamos aumentar nuestra autoestima. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario