
Por Kellymar Castro
Pagán - Practicante de Maestría
en Consejería Psicológica
El COVID-19 y la Violencia de Género en Puerto Rico
Como sociedad, enfrentamos una
situación única en la que, a diferencia de muchas otras ocasiones, compartimos
un mismo evento amenazante con el resto del mundo. El COVID-19 nos ha expuesto
a un panorama jamás experimentado por la mayoría de las personas que conforman
la sociedad actual. Tal situación ha afectado la salud mental de muchos. Entre tantos temas relevantes a la salud mental y
seguridad de las personas, que la presencia de este virus trae a colación, cabe
destacar la violencia de género. La misma, es cualquier tipo de violencia
llevado a cabo dentro de una relación de pareja, que produzca un estado de
vulnerabilidad, ya sea física, emocional, mental o relacional en uno de los
miembros de la pareja. En la mayoría de los casos de violencia de género
reportados, las víctimas han sido mujeres. La violencia de género puede
constituir un abuso de poder por parte de la persona agresora, un deseo intenso
de controlar, dominar y manipular a la víctima, y puede incurrir en agresiones
físicas, verbales, y psicológicas que llegan a tener consecuencias graves.

El
patrón identificado en el victimario suele dirigirse a que estos hagan sentir a sus víctimas responsables y
merecedoras del daño que recibieron. Asimismo, realizan amenazas a sus víctimas
sobre sus vidas, seres queridos, mascotas, bienes gananciales, etc., las cuales
llevan a las víctimas a confrontar alta dificultad para denunciar los hechos.
Por lo general, hay una alta influencia de los estereotipos de género que
subyacen a las creencias que conducen los comportamientos de las personas
agresoras. Como por ejemplo, la presencia de masculinidades, las cuales
fomentan la justificación de los celos desmesurados, el comportamiento
posesivo, y las agresiones, sosteniendo una perspectiva errática y violenta del
romance. Muchas veces el Ciclo de la Violencia se incrementa con la presencia
de psicopatologías tanto en el agresor como en la víctima, así como puede ser
incrementado por el consumo abusivo de alcohol o drogas.

Algunas de las características o
síntomas que pueden presentar las personas agresoras en medio del encierro de
cuarentena son: irritabilidad, mal humor constante, falta de control de sus
emociones, impulsos violentos o agresivos, falta de tolerancia hacia otras
personas, dificultad para interactuar con las personas que vive, deseo intenso
de control y manipulación de su pareja, celos desmesurados, o una perspectiva
violenta, posesiva y agresiva del romance. Solo hace falta exponerse a los
medios noticiosos o a las investigaciones que trabajan estos temas, para dar
cuenta de que es una realidad penosa que atender. No solo en Puerto Rico, sino
en el mundo. Ya han habido demasiadas muertes de mujeres que han sido víctimas
de violencia de género. Y las que sobreviven, en muchas ocasiones son revictimizadas
por medio de un sistema de justicia en el que depositan su confianza, y sin
embargo, son defraudadas. No se evalúan estos casos con el apremio y la
rigurosidad que ameritan y los agresores no confrontan consecuencias
congruentes con la gravedad de sus actos.
Para las víctimas, el período de
cuarentena representa, un estado de encierro en constante amenaza. Además de
todos los peligros y daños que están involucrados inherentemente en el hecho de
ser víctima de violencia de género, el temor constante a perder la vida y la
sensación de encontrarse sin escapatoria, trae consigo muchos daños
psicológicos colaterales. A esto se suma la sensación de pensar merecer tales
actos, lo cual prolonga en la víctima la salida de ese ciclo. En este período de cuarentena, se
intensifican las acciones violentas dentro de las dinámicas internas de muchos
hogares, en los cuales no queda otra opción que interactuar. Significa estar en
confinamiento y plena exposición al peligro. Aumentan la violencia, las
agresiones y, por consiguiente, las muertes.

Si está expuesto y se identifica
con lo antes mencionado no dude en acudir a las autoridades pertinentes. Busque
información al respecto para que pueda estar segura y saber cómo dirigirse con
respecto a su bienestar. Según la Guía Informativa Comunitaria de la Rama
Judicial de Puerto Rico, (a la cual puede acceder por medio del internet),
puede llamar o acudir al cuartel de la policía más cercano y solicitar que se
presente una denuncia contra la persona agresora o acudir ante cualquier sala
de tribunal de primera instancia y solicitar una orden de protección. Tiene
derecho a estar en un ambiente seguro aún en medio de la emergencia y tiempos
de crisis. Recuerde que su vida vale.
En el campo de la psicología estamos
conscientes de dicha realidad. Así como también deseamos fomentar un enfoque
preventivo por medio de la exhortación a todas aquellas personas que puedan
identificarse con las características o síntomas mencionados, a que busquen
ayuda psicológica de manera que puedan adquirir herramientas para manejar lo
que se vive en los
patrones de violencia de género. Estos servicios
psicológicos puede solicitarlos y están disponibles a distancia a través de la
modalidad de Telepsicología. Habemos organizaciones que estamos trabajando para
salvaguardar a las personas que están viviendo este tipo de maltrato en sus
hogares y preparados para canalizar las ayudas. En el Centro Psicológico ILO
contamos con profesionales preparados para ayudarle en estos procesos. Recuerde
que estamos para acompañarle y extenderle una mano para que pueda salir del
ciclo.
Comuníquese con nosotros al 787-930-3144
o 787-646-7177.