Por: Alejandra Ramírez
de Arellano Otero, PsyD
Psicóloga
Clínica Licenciada
Trabajos, facturas, deberes, quehaceres ... y la lista continúa sin acabar. Las exigencias de la vida diaria nos empujan en diferentes direcciones, requiriendo tiempo y energía que no siempre tenemos. En algún momento, el simple hecho de mantener una lista de tareas pendientes se convierte en una tarea en sí. Cuando estas demandas crecen fuera de control, pueden conducir a la sensación de estrés.
Cuando el estrés no se controla,
sus síntomas persisten e impactan la salud física y mental. Un nivel de estrés
saludable empuja a las personas a hacerse cargo de sus responsabilidades, sin
mantenerlas despiertas por la noche, ni afectar su bienestar en general. El
objetivo no es eliminar todo el estrés, sino mantener el estrés en niveles que
sean útiles, en lugar de perjudiciales.
¿Cómo sabemos que tenemos estrés?
El estrés presenta síntomas a nivel físico, emocional y conductual. A corto
plazo podemos sentir síntomas físicos como asma, dolor de cabeza, migrañas,
dolor de espalda, nausea, indigestión, dolor de pecho y fatiga. A nivel
emocional podemos sentir preocupación, irritabilidad, coraje, falta de
motivación, dificultad para concentrarse, cambios de humor, bajo interés sexual
y problemas de memoria. A nivel conductual podemos modernos las uñas, estar más
inquietos, problemas en relacionarnos con otros, uso de alguna sustancia,
procrastinación y problemas en el sueño y alimentación.
La exposición al estrés por un tiempo prolongado puede traer como consecuencia alguna enfermedad cardiaca, depresión, ansiedad, condiciones de la piel, problemas de memoria, uso problemático de sustancias, sistema inmunológico debilitado, trastornos del sueño y patrones no saludables de ejercicio y dieta.
Respiración profunda
La respiración profunda (también conocida como respiración diafragmática o respiración abdominal) es una de las técnicas de relajación más fáciles de usar. Además, al ser tan discreta se convierte en una buena opción para muchas situaciones.
¿Cómo utilizar la respiración profunda?
1. Siéntese en una posición cómoda. Puedes cerrar los ojos, pero no es necesario.Cuando aprenda a usar la respiración profunda, intente colocar una mano sobre su abdomen para que pueda sentirlo al subir y bajar con cada respiración. Esto hará que se acostumbre a respirar profundamente, llenando sus pulmones.
Para practicar, intente exhalar con un sorbeto. Esto hará que se acostumbre a exhalar lentamente.
Relajación
Muscular Progresiva
La relajación muscular progresiva
requiere mayor tiempo que la respiración profunda y es un poco menos discreta,
pero sus efectos pueden ser muy beneficiosos. Durante la relajación muscular
progresiva, tensará y luego relajará pequeños grupos de músculos de su cuerpo,
uno por uno. Este proceso le enseñará a reconocer cómo se siente la tensión y a
practicar la liberación de esa tensión de sus músculos.
¿Cómo utilizar la relajación muscular progresiva?
1. Siéntese o recuéstese en una posición cómoda. Cierre los ojos si se siente cómodo haciéndolo.
2. Comenzando por sus pies, observe cómo se sienten sus músculos. ¿Están tensos o relajados?
3. Tense fuertemente los músculos de sus pies doblando los dedos de los pies. Mantenga la tensión durante 5 a 10 segundos.
4. Libere la tensión de sus pies y permita que se relajen. Observe cuán diferentes se sienten los estados de tensión y relajación.
5. Repita el ciclo de tensar y relajar cada grupo de músculos, de abajo hacia arriba. Asegúrese de practicar en los siguientes grupos de músculos: piernas, pelvis, estómago, pecho, espalda, brazos, manos, cuello y cara.
6. Practica a diario. La relajación muscular progresiva no tiene que usarse “en el momento” porque sus efectos positivos son duraderos, pero debe usarse con regularidad.
Visualización
La visualización utiliza el poder
de la mente para evocar emociones positivas. Funciona, simplemente, imaginando
una escena relajante con gran detalle.
¿Cómo utilizar la visualización?
1. Siéntese o recuéstese en una posición cómoda. Obtendrá los mejores resultados si cierra los ojos para esta técnica, pero no es necesario.
2. Piensa en un lugar que te tranquilice. Algunas ideas pueden ser una playa, una montaña apartada o una cafetería acogedora o su lugar favorito.
3. Empiece a imaginar la escena que eligió. No lo pienses de manera rápida, imagina realmente la escena. Imagina lo que verías, oirías, olerías, sentirías y saborearías.
Por ejemplo, si elige una playa, imagine cómo se siente la arena entre los dedos de los pies, el sonido de las olas rompiendo en la orilla y el olor a aire salado.
4. Configure una alarma de 5 a 10 minutos y permítase perderse en la escena. Recuerda que este momento se trata de su relajación y nada más.
Estas son algunas estrategias que
pueden ayudarte en manejar tu estrés. Entre estás está acudir a recibir ayuda
de un profesional en la Psicología para prepararnos emocionalmente y establecer
un buen plan de acción según las necesidades que presenta cada individuo. Los
Psicólogos confiamos en que cada uno de ustedes tiene el poder para controlar
su estado emocional, sólo que algunos requieren de técnicas para manejarlo.
Si este es tu caso, visítanos en el Centro
Psicológico ILO ubicado en la Carr #3 Sector Melanía Centro Comercial
San Vicente en Guayama. En el mismo contamos con un equipo preparado para
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