Por Modesto Sánchez De León / Psicólogo Licenciado
En Puerto Rico, la taza de divorcio ha aumentado precipitadamente. Según estadísticas del Departamento de Salud, para el 2016 la taza de divorcio era de 69.1%, esto quiere decir que de cada 10 matrimonios, 7 parejas se divorcia. Además, el 47.4% de los divorcios efectuados, tenían hijos menores de edad. Esto quiere decir que, en la mitad de los divorcios, hay hijos menores de por medio.
En Puerto Rico, la taza de divorcio ha aumentado precipitadamente. Según estadísticas del Departamento de Salud, para el 2016 la taza de divorcio era de 69.1%, esto quiere decir que de cada 10 matrimonios, 7 parejas se divorcia. Además, el 47.4% de los divorcios efectuados, tenían hijos menores de edad. Esto quiere decir que, en la mitad de los divorcios, hay hijos menores de por medio.
Estos datos estadísticos están contemplando solo los divorcios efectuados por los tribunales. No están incluidas las separaciones de pareja que aún se encuentran casados legalmente, ni separaciones de relaciones consensuales. Por lo que estas cifras pudieran ser muchos más altas. No obstante, nuestra intención no es de un análisis estadístico sobre el efecto del divorcio en los niños, sino que mostrar unas circunstancias reales, de un fenómeno social que pudiera repercutir en el bienestar de nuestros hijos.
Entonces, ¿no podemos divorciarnos? Este artículo tampoco tiene la intención de disuadirlo de su decisión de divorciarse o no. Todo lo contrario, creemos que, en algunas parejas, la convivencia se torna insostenible en términos emocionales e integridad física.
Nuestra intención es que se conozca que los efectos del divorcio o separación en los niños van a depender de la etapa del desarrollo donde se encuentren.
Un niño pequeño puede pensar que, si sus padres ya no se aman, de la misma manera se les podría acabar el amor por ellos. En estas edades, les es difícil comprender que el amor de sus padres es incondicional. Pueden presentar cambios en su comportamiento con el propósito de llamar la atención. Algunos pudieran exhibir comportamientos regresivos, es decir, dan marcha atrás, a habilidades o destrezas previamente adquiridas de autosuficiencias. Se niegan a dormir en su propia cama y utilizar solo el baño. En estas edades pudieran presentar sentimientos de culpa. Pueden asumir responsabilidad por la separación de sus padres. Pueden experimentar sentimientos de confusión, tristeza profunda y frustración.
En los adolescentes, el efecto del divorcio pudiera ir desde la experimentación a temprana edad con el alcohol y el tabaco,
hasta su iniciación en el mundo de las drogas. Además, pudieran precipitar sus experiencias sexuales sin tener la madurez emocional para ello.
Ahora bien, es importante tomar decisiones sabias e informadas para evitar o minimizar daños colaterales a nuestros hijos, al momento de ejecutar la decisión del divorcio. He aquí algunas recomendaciones:
1. Se debe mantener buena comunicación con nuestros hijos, pequeños o adolescentes.
2. Cuando la decisión de divorcio o separación no tiene vuelta atrás, deben de comunicar la decisión juntos como una
decisión bien pensada entre ambos y la comunicación debe estar dirigida a que es una decisión entre los adultos y que en nada
cambiará los sentimientos hacia los hijos.
3. Evitar que su hijo asuma un rol de confidente. Su hijo no está preparado emocionalmente ni moralmente para asumir este rol. Además, su hijo se encuentra entre ambos padres y le creara más tensión y angustia el saber que pudiera estar traicionando a su padre o madre. Evítele estar en esa lucha de lealtades.
4. Procura mantener una imagen del padre o madre limpia. Asuma el rol de su hijo por un instante. Como se sentiría si su madre o padre hablara mal del otro. Lo acusara de que su padre o madre es el o la responsable de la desgracia familia, que no se interesa por el bienestar de usted, que es un mentiroso, que cambio a la familia por otra persona, etc. No se siente cómodo, ¿Verdad?
5. No asumir conductas sobreprotectoras, no permita conductas que antes, no permitía.
6. Trate de reducir los cambios de rutina. Horarios escolares, cambios de escuela, equipos de deportes, cambios de vecindario
y dejar de visitar a familia que también son importante para sus hijos. Ayudando así a fomentar sentimientos de seguridad.
En conclusión, las tasas de divorcio, formales o separaciones, han estado en aumentos. Definitivamente, es una herramienta que tiene la pareja para evitar daños adicionales al entorno familiar, integridad física y emocional. Al momento de tomar la decisión de divorciarse la pareja debe de evitar o minimizar los efectos
del divorcio. Fomentar un ambiente de seguridad adecuado, liberando a nuestros hijos de sentimientos de culpa y angustias
por lucha de lealtades, cambios en sus rutinas, incluyendo tiempo igual para compartir con ambos padres. Los niños necesitan ser niños, no tienen la madures emocional ni moral para servirle a usted de mensajeros o confidentes. Necesitan mantener la imagen del padre o madre lo más impecable posible. Evitando posibles
luchas de lealtades.
Recuerde siempre consultar con un profesional de la conducta
a los fines de minimizar los efectos del divorcio en los niños.
En el Centro Psicológico ILO estamos para guiarle en el proceso de adaptación a las nuevas realidades de sus hijos y adolescentes
En el Centro Psicológico ILO estamos para guiarle en el proceso de adaptación a las nuevas realidades de sus hijos y adolescentes
ante la separación o divorcio de sus padres.
Nos encontramos ubicados en la Urb. San Alfonso Calle Mis Amores D-12, Caguas,
P.R. 00725, en el horario de 8:30am a 6:30pm lunes a viernes; y sábados 8:00am a 5:00pm. Puede llamarnos al (787) 930-3144 o al correo electrónico: centropsicologicoilo@yahoo.com

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